El diván del loco

ahora desde Alemania

Primer paso: La decisión de abandonar la residencia en España

en 1 julio, 2015

Saludos de nuevo,

he pensado en ir haciendo una cronología de lo que he ido viviendo hasta llegar en algún momento a una entrada que refleje mi situación actual. En este año tengo muchas anécdotas almacenadas en mi cabeza. Empecemos por “el primer paso” o como tomé la decisión de dejar mi plaza de residente en España.

Empezaré siendo sincera. Si en mi examen MIR hubiese tenido número suficiente para hacer una de las especialidades que barajaba no os estaría escribiendo estas líneas desde Alemania. Una vez con mi número de MIR y las posibilidades que tenía sobre la mesa me senté a hablar con las personas más importantes en mi vida de cara a tomar una decisión que condicionaría mi futuro.

Continuando con la sinceridad he de decir que mi primera decisión fue no elegir plaza y volver a presentarme al examen al año siguiente. Era la opción lógica y tenía el apoyo de mi familia al respecto. Sí, como habéis escuchado, mi familia estaba dispuesta a seguir teniendo un año más a ese “ser” entre sus filas, monotemático y que aún por encima usa jergas raras como “neta”, “precentil”, “simulacro”… (dos años después ya no me acuerdo de muchas).

Finalmente después de una larga reflexión decidí aparecí en la puerta del Ministerio con sólo un objetivo. Medicina de familia en un hospital cerca de casa (me permitía ahorrarme el alquiler y así poder tener unos ahorros por un “y si…”). De todas mis posibilidades era la menos mala y la que algo me convencía.

Le di una oportunidad a la medicina de familia después de una larga charla con un familiar muy cercano, una medico de familia de profesión y enamorada de su especialidad y que me animó a darle una oportunidad a “la amiga fea del grupo”. Mi elección de centro de salud fue el que mejor y más completa formación me podía ofrecer (sala de ecografía propia, espirometría, cirugía menor todos los miércoles…).

Los residentes de familia en mi unidad docente empezamos con 6 meses de centro de salud. Me sentí bien y cómoda durante esos 6 meses aunque la vida de consulta no me acababa de convencer del todo. Una de las partes que me enamoró durante este tiempo fue la ecografía, teníamos un ecógrafo en la consulta y mi tutor me lo dejaba usar siempre que quisiese!!

Aprendi ecografía en la facultad gracias a un muy buen profesor de rayos que decía que era el estetoscopio del futuro y que cuando nosotros fuésemos adjuntos sería impensable que un médico no supiese hacer una ecografía básica al lado de la cama del paciente con un ecógrafo portátil. Aprendimos ecografía en la facultad con las imágenes en un proyector. El salto de la facultad al ecógrafo en mano fue grandísimo y, aún por encima, el ecógrafo del que disponíamos no era muy bueno. Y para mi lo más jodido de la ecografía sigue siendo el poder ser capaz de encontrar yo la imagen. Durante esos 6 meses con nuestro ecógrafo aprendí yo sola a hacer ecografía de hígado, vesícula biliar, renal, vejiga urinaria y próstata. La limitación técnica del aparato hacía que un páncreas ni se intuyese, la ecografía de intestino impensable, el útero y la próstata de los pacientes se “intuía”. Aprendí ecografía de batalla, y de las que me ha sacado en estos años esa ecografía de batalla!! (ya os contaré)

Fui siendo consciente poco a poco que la consulta del día a día no me acababa de llenar, que esa parte del trabajo del médico de familia no me acababa de convencer. He de decir que me ha tocado vivir la época de recortes sin sustituciones y listas de pacientes cargadas (cada 7 minutos un paciente). Me ha tocado la época de recortes en las que a un médico de familia no se le permite pedir algunas pruebas, aunque justifique el por qué, por el mero hecho de estar en consulta. No estoy de acuerdo con no hacer una prueba diagnóstica que al paciente le “ahorra” una visita extra al especialista (cuando ya lleva algún resultado que orienta un diagnóstico) por el simple hecho de ser de primaria. Todos deberíamos, en época de recortes, justificar por qué pedimos una prueba cara. Y… si el médico que la pide la justifica y con ello implica un tratamiento/diagnóstico del que se va a beneficiar el paciente… como si la pide el hidrólogo de Cuenca!!

Una vez convencida de que en el día a día de primaria en consulta hasta mi jubilación no me sentiría completa me quedaba la otra salida de los médicos de familia: “la puerta”. La puerta, esa temida puerta. La primera guardia y mi primer paciente. Recuerdo como si fuera ayer a un adjunto que me dijo “toma ve a ver a este paciente” a lo que yo contesté con miedo “PERO SI ES UN NARANJA!!!!!”. Me miró con ternura, me dijo que fuera yendo y hablando con el paciente que el llegaba en un rato.

La vida en la puerta de urgencias me gustaba. Mi hospital no era lo suficientemente grande para tener dividida la urgencia por nivel de estado crítico del paciente, llegaban a las bandejas de los adjuntos y tu elegías el que te daba la gana. En mi estancia en puerta había dos tipos de compañeros residentes, los de los “azules/verdes/amarillos” y los de los “naranjas/rojos”. Yo fui siempre de las que prefería ver a un crítico antes que a el/la paciente X que llega a las 4 de la mañana con una cistitis y que no fue al médico de familia (de tarde) porque no sabia que su médico tenía cupo de tarde… El problema era que yo veía a un crítico muy crítico muy crítico y mientras que lo estábamos estabilizando al poco rato llegaban los de intensiva y se llevaban al paciente… luego teníamos a un crítico que necesitaba ventilación mecánica no invasiva y se iba a la unidad de corta estancia… teníamos un paciente que necesitaba ingreso y bajaba el residente/adjunto de interna a ingresarlo… Durante mi año largo de residencia me he dado cuenta de que la urgencia me gustaba, las guardias me gustaban pero de el otro lado… yo quería ser el que luego seguía tratando al paciente que ingresaba y ver como evolucionaba.

Mi contacto con la planta hospitalaria fue durante 8 meses en distintas rotaciones. Esa parte me encantó. Veía al paciente que había ingresado por la noche, iba viendo su evolución día a día, tomaba decisiones con los adjuntos y veía sus consecuencias a medio plazo. Durante esos meses me di cuenta de como quería ejercer la medicina y que la especialidad que estaba haciendo no me lo iba a poder dar nunca. Siempre me acordaré de un sábado con paciente sordomudo y ceguera en un ojo que tras una buena anamnesis y exploración física me llevó a llamar al internista de guardia (neurólogo que pasaba planta conmigo) y decirle… tengo una hemianopsia temporal de paulatina evolución, tenía sospecha de un tumor y le hice un TAC que creo que lo confirma, vienes y vemos juntos al paciente para ingresarlo? Ese día no había residente de interna por lo que, a escondidas de mis adjuntos de urgencias, ingresé yo (bajo supervisión) al paciente en neurología. Ese día acabé la guardia feliz y realizada. El lunes siguiente el paciente estaba en mi lado de la planta y pude ver su evolución. Así supe en que dirección quería encaminar mi carrera.

Le di una oportunidad a la medicina de familia y la abracé con ilusión. Me desviví en mi trabajo de residencia y mi evaluación del primer año fue la mejor dede que 4 años antes la R4 que acabó cuando yo entré había tenido una evaluación similar. He visto como mi tutor ama su profesión y la ejerce con felicidad día a día y eso repercute en sus pacientes. Me di cuenta de que nunca iba a poder ofrecerles algo así y que no sería feliz siguiendo ese camino hasta el final.

Soy consciente de que elegí una plaza de medicina de familia y la abandoné sin completar mi formación. Soy consciente de que puede ser que alguien que quería mi sitio no lo haya conseguido por mi culpa. Soy consciente de lo que se dice en los foros MIR de la gente que pregunta “me recomendáis coger familia para luego renunciar y volver a presentarme al MIR?”. Siento mucho si alguien en mi año se quedó fuera del cupo o no pudo elegir mi hospital por mi culpa pero… si medicina de familia me hubiese llenado al 100% y me imaginase como médico de familia de aquí a mi jubilación o más allá… ahora mismo estas líneas no estarían escritas desde Alemania.

Un saludo, nos vemos en la próxima entrada.


2 responses to “Primer paso: La decisión de abandonar la residencia en España

  1. Gerar dice:

    hola, me alegra mucho haber encontrado estas líneas, la leo y me salen las lagrimas, acabo de presentarme al MIR, creo que una de las cosas mas difíciles que he hecho en mi vida, la verdad la nota que saque no es la mejor y desde ya se que lo mejor que pueda conseguir es MFyC que no digo que sea una mala especialidad, pero me falta eso por el momento hay muchas cosas en mi cabeza, siempre he querido hacer alguna especialidad quirúrgica y mi dilema siempre ha sido cual porque simplemente estoy enamorado de cualquiera de ella, viendo mi resultado me estuve planteándome emigrar a Alemania, pero lo que mas me preocupa y en lo que mas tengo dudas es en el idioma, es que no hablo absolutamente nada de Aleman, pero nada quiero comenzar a estudiar el idioma, pero quisiera tu recomendación de algún curso o es mejor ir a Alemania y aprenderlo allá o sabes de una mejor forma, te agradezco cualquier información!

    PD: Me encantan tus palabras porque son sinceras y de al leerlas se puede casi percibir tus sentimientos

  2. Luis dice:

    Encontré esto de casualidad. Y a mi me pasa lo contrario. Yo no hice el mir para dedicarme a estudiar alemán y hacer la especialidad allí. Después de 3 años conseguí el B2 y recientemente obtuve la aprobación. Después de hacer algunos meses de Hospitation o rotación en hospitales he decidido regresar a España para hacer el mir. Estoy muy feliz de esta decisión. Cada persona tiene su historia y según mi experiencia es muy largo hacer la especialidad en Alemania y sino tienes un muy buen nivel de alemán mejor ni lo intenteis, vais a sufrir, el alemán no es un idioma fácil es muy difícil. A parte de sacar el nivel B2-c1 de alemán ahora tienes que rendir el test médico paciente (yo lo aprobé en el primer intento por suerte) pero tienes que prepararte varios meses. He conocido varios colegas que han tenido que ir buscando Bundesland para dar esa prueba y aprobarla, porque cuando sacas el B2, no tienes ni idea de ninguna palabra médica. Los alemanes son muy serios y los Assistentarzt tienen una vida estresante y peor aún si eres extranjero y recién estas aprendiendo el alemán (mientras hacia la rotación seguía aprendiendo) Durante la Hospitation no hay mucho aprendizaje por tutoria, aprendes tu solo. Haces mucho trabajo de enfermería, sacar sangre poner vias. Las Krankenschwester tiene una mala leche (en los Krankenhaus que he estado eran así la mayoria) Ojo es mi experiencia personal. La vida en Alemania no es como en España. Todo cierra temprano, la mayoría de gente no es amable y ahora con el problema de los refugiados hay mucha gente que miran mal a los extranjeros. La vida es muy triste allí. En conclusión yo No recomiendo perder años estudiando alemán, mejor es enfocarse en perfeccionar el inglés y vivir en España no tiene comparación. Saludos

    PD. Tengo más historias para contar perl tengo que trabajar.

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