El diván del loco

ahora desde Alemania

Vuelta al trabajo

El día D ha llegado, se han acabado las vacaciones y me toca poneros al día.

Resumiendo un poco:

  • Exámenes de Septiembre: Aprobados (YUHU, YUHU, YUHU)
  • Final de vacaciones –> Por ahora el último día de playa ha sido el sábado (con la ola de calor que estamos teniendo… porque en Santiago no hay playa… pero este fin de semana vuelvo si sigue esta ola de calor!!)
  • Inicio de curso –> Rotación por UCI, como nuestros tutores dicen “No veo la razón para que un estudiante rote por aquí, no podéis sacar todo lo que deberíais de esta rotación” y… ahí tienen razón… de medicina intensiva no tenemos ni idea y manejan unos conceptos tan amplios que no hay forma de prepararse bien la rotación. Pero nos han recomendado que nos dediquemos a fondo a un tema (hemorragias cerebrales, ictus… que son de lo que más tienen) para que así nos centremos en un paciente y aprovechemos algo el tiempo!!
  • Inico del MIR: bien, por ahora llevo estudiado ojos y otorrino… por ahora va bien, se va acercando la semana de preventiva y… el libro que nos han mandado de “si tenemos tiempo” asusta y como yo “tengo tiempo” estoy empezando con el y… hoy a poco más muero en el intento (ya contaré en otra entrada, prometido!)

 

Ahora es cuando me toca sentarme en el diván a lo consulta de psiquiatría, vosotros sacáis la historia y papel para apuntar y empieza la sesión a lo psiquiatra/psicólogo americano. A partir de aquí la entrada os va hacer reflexionar y recapacitar (me ha tocado una rotación con reflexiones existenciales de deberes para casa)

La verdad es que rotar en la UCI es distinta de todas las otras prácticas a las que he asistido, sabes que va a ser una rotación dura y te haces a la idea. Cuando los médicos pasan la visita y estás con ellos y preguntas dos veces el pronóstico del paciente y las posibles secuelas y te miran con cara de “bendita inocencia” vas pillando por donde va la cosa.

Todos nosotros estamos preparados y no rompe nuestros esquemas saber que un anciano acaba muriendo “de viejo” por las patologías asociadas a la edad pero, cuando ves a una persona joven que no está ni en la edad de jubilarse ahí tumbado en la cama es otra cosa. Y, por joven no entendamos casos pediátricos, para mi es joven una persona de aproximadamente 50 años o alguien recientemente jubilado.

Para poneros en situación: Una mañana una persona cualquiera, de una ciudad cualquiera decide que va a ponerse a arreglar el tejado, recoger manzanas subido a un árbol o… cualquier actividad que se os ocurra a 10 metros de altura (vale, supongamos que el árbol es muy grande) y… resbala y ¡plof! al suelo!! –> acude ambulancias, ingreso de urgencia, neurocirugía y… estancia en UCI y el pronóstico nunca es 100% y categóricamente malo, todo puede suceder, pero poquisimas probabilidades de que esta persona calquiera que habitaba tranquilamente en una ciudad cualquiera vuelva a su día a día normal… eso te hace llegar a casa dándole vueltas a la cabeza y diciendo… mira tu, esta persona cualquiera que habitaba tranquilamente en una ciudad cualquiera, que vivía con pocos o ningún achaque propio de su edad (no obesidad, no hipertensión, no dislipemia, no diabetes… un vinito a las comidas y algún cigarrillo no se lo sacaba nadie) sin ningún factor de riesgo asociado de estos que estamos hasta el moño de ver una y otra vez en nuestros apuntes está ahí en cama, por un factor de riesgo que nadie había visto nunca antes en sus apuntes “el destino”.

Porque, no todo se puede curar y tampoco prevenir… y, esa impotencia que sientes cuando te das cuenta de que “nada se puede hacer” es el lado más amargo de esta carrera.

Sí, las rotaciones de UCI te hacen volver a casa más filósofo que médico por un día. Está bien que en nuestro 6º año de carrera nos enfrentemos a la cruda realidad sin adornos porque, sabíamos a lo que nos enfrentábamos desde el día en que decidimos hacer nuestra solicitud para entrar en medicina, desde que hicimos nuestra primera matrícula. Es verdad que en estos años de prácticas se han muerto pacientes a nuestro alrededor, pero lo más cerca que he llegado a estar ha sido que al día siguiente te digan que la cosa “se complicó”, subir en una guardia a pautar una sedación en planta a un paciente terminal con el residente de guardia pero hoy, hoy no ha sido a lo lejos, la muerte ha estado en la misma sala que yo por primera vez en mi carrera y… lo peor de todo es que todos sabemos que lo más probable es que no vaya a ser la última.

Bueno, se ha acabado la sesión de diván del loco por hoy, la próxima entrada prometo que sea un poco más feliz.

Anuncios
4 comentarios »